Tres días bastan para ver lo esencial de París, siempre que organices bien el recorrido. Este itinerario agrupa los imprescindibles por zonas a lo largo de tres jornadas, para reducir los desplazamientos y aprovechar al máximo cada barrio. Lleva calzado cómodo y una tarjeta de transporte recargable, el resto se resuelve sobre la marcha.
Día 1, mañana: la torre Eiffel y el Trocadero
Empieza por el monumento más fotografiado del mundo. Reserva tu entrada en línea con antelación para evitar la cola, que en temporada alta puede superar la hora. Sube al segundo piso para disfrutar de la mejor vista de la ciudad y luego cruza el Sena hasta los jardines del Trocadero para la foto clásica con la torre de fondo.
Día 1, tarde: el Louvre y las Tullerías
El museo más visitado del mundo merece al menos tres horas, incluso centrándote solo en las obras principales como la Mona Lisa y la Venus de Milo. Al salir, prolonga el paseo por el jardín de las Tullerías hasta la plaza de la Concordia.
Día 2: Montmartre y el Sagrado Corazón
Dedica toda la mañana a la colina de Montmartre: la basílica del Sagrado Corazón, la place du Tertre y sus pintores, y luego las callejuelas empedradas alrededor de la rue Lepic. Por la tarde, baja tranquilamente hacia Pigalle o sigue hasta el Marais si todavía te quedan fuerzas.
Día 3: Notre-Dame y la Île de la Cité
Termina tu estancia en la isla donde nació París. La catedral de Notre-Dame, la Sainte-Chapelle y sus vidrieras, y luego un paseo por la Île Saint-Louis para tomar un helado en una de las heladerías más conocidas del barrio antes de volver a la orilla izquierda.
Consejos
Compra un bono de transporte de un día si vas a hacer varios trayectos en metro, sale a cuenta a partir del cuarto trayecto. Y deja medio día de margen en tu planificación: en París siempre acabas queriendo quedarte un poco más en algún sitio.
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