Llamado oficialmente parque zoológico de París pero conocido por todos como el zoo de Vincennes, este recinto reabrió en 2014 tras una profunda renovación que cambió por completo su planteamiento: se acabaron las jaulas tradicionales, los animales viven ahora en paisajes reconstruidos que imitan fielmente su hábitat de origen. Con cerca de 1000 animales repartidos en cinco biozonas que representan distintas regiones del mundo, es una salida en familia que funciona tan bien para los más pequeños como para los mayores.
El Grand Rocher
Construido para la exposición colonial de 1934 e incorporado después al zoo renovado, esta roca artificial de 65 metros sigue siendo el símbolo del recinto y se distingue desde lejos, mucho más allá de los límites del bois de Vincennes. Marca el tono nada más entrar y sirve de punto de referencia para las familias que recorren las distintas zonas.
La biozona Patagonia
Primera de las cinco zonas del recorrido, recrea los paisajes áridos y ventosos del sur de Argentina y Chile, con animales adaptados a ese clima duro. Los niños descubren un escenario muy distinto al de un zoo tradicional, pensado como un verdadero viaje y no como una simple sucesión de jaulas.
La biozona Sahel-Sudán
Probablemente la más espectacular para las familias, alberga leones y jirafas en un paisaje de sabana semidesértica. Suele ser el lugar donde los niños se quedan más tiempo, observando a los felinos y a las jirafas, que a veces se acercan bastante a los visitantes.
La biozona Amazonia-Guayana
Bajo un gran invernadero tropical, esta zona recrea el calor húmedo y la vegetación densa de la selva de Guayana, con una fauna igual de exótica. El contraste de temperatura con el exterior es, por sí solo, una experiencia divertida para los más pequeños.
La biozona Madagascar
Dedicada a la fauna tan particular de la gran isla, esta zona presenta especies que no se ven en ningún otro parque parisino. Un buen momento para hablar con los niños sobre la biodiversidad única de Madagascar y sus especies amenazadas.
Consejo familiar
Cuenten con media jornada para disfrutar del zoo sin tener que correr de una zona a otra, los caminos son amplios y aptos para cochecitos. Hay varios puntos de restauración dentro del recinto, así que no hace falta salir y volver a entrar durante la visita.
Consejos
El zoo está muy cerca de la estación de metro Porte Dorée (línea 8), la entrada más práctica si van con niños pequeños. Reserven las entradas por internet con antelación, sobre todo los fines de semana y durante las vacaciones escolares, y elijan una mañana entre semana para ver a los animales más activos antes del calor de la tarde.